Nosotros
De dónde salió
este sistema.
Sinfonix nació con una idea: llevar inteligencia artificial adentro de negocios reales, donde hay procesos que se repiten todos los días y consumen horas de gente.
El origen
Empezamos por
el oficio que teníamos.
El punto de partida fue el desarrollo web, que es a lo que veníamos dedicándonos como Wave Publicidad: más de 300 sitios entregados desde 2011, con la infraestructura, el hosting y el mantenimiento que eso implica.
Ahí se construyó el primer sistema de agentes: uno que investiga un rubro, otro que planifica la estructura del sitio, otro que produce el diseño, otro que escribe el código y otro que publica, con puntos donde el cliente aprueba antes de seguir.
Ese trabajo dejó algo más valioso que los sitios: una arquitectura. Un núcleo de datos común, un motor capaz de ejecutar procesos largos sin perder el hilo, agentes con herramientas acotadas y verificadores que revisan lo que producen. Nada de eso es específico de una página web.
Por eso hoy la web es la puerta de entrada y no el centro del negocio: lo que construimos es el lugar donde vive la información de una empresa y los procesos que la mueven.


Ramiro Gómez Massetti
Fundador y CTO
Quién dirige
El oficio
detrás del sistema.
Arrancó en 2011 con su propio estudio de desarrollo web y estuvo 15 años entregando sitios, hosting y campañas. De ahí salió la lección que hoy es el producto: lo que limita a un equipo no es el talento, es que todo tenga que pasar por una persona. Todo lo que el sistema ejecuta hoy lo hizo él antes a mano.
Las 2 mitades del oficio las traía de antes. En 2007 coordinaba publicidad en buscadores en la agencia e-Bis, y volvió a esa misma casa años después como CTO de Valor Digital: 8 años a cargo de la infraestructura Linux que aloja más de 800 sitios en producción y del equipo que la sostenía. También dirige Monster Productions, la empresa neoyorquina de desarrollo web cuya infraestructura operó durante 9 años y que en 2023 quedó en sus manos.
Y es pianista y productor: escenarios de Europa y Argentina, un concierto de piano solo en la sede escandinava de Steinway & Sons y un canal de YouTube sobre tecnología musical con más de 11.000 suscriptores.
De ahí sale el nombre de la empresa: producir es tomar partes que no se parecen en nada y hacerlas sonar como una sola cosa. Orquestar agentes de software es el mismo oficio, con otro instrumento.
- Desarrollo web, hosting y campañas desde 2011
- CTO en Valor Digital: infraestructura de 800+ sitios
- Publicidad en buscadores desde 2007
- Director de Monster Productions, Nueva York
- Pianista, productor y creador de contenido técnico
300+
Webs entregadas desde 2011, una por una.
Wave Publicidad pasó a llamarse Sinfonix en 2026: misma empresa, mismo equipo, el mismo oficio escrito como sistema.
Cómo lo probamos
Somos una cuenta más
adentro de nuestro sistema.
Sinfonix opera adentro del sistema que vende, como una cuenta más. Nuestros contactos, nuestro catálogo, nuestras conversaciones y nuestras tareas viven en el mismo lugar donde viven los de un cliente, con las mismas reglas y los mismos permisos.
De ahí sale una consecuencia directa: lo que construimos para usar nosotros queda como producto. Una herramienta que no nos sirve para trabajar todos los días no llega a venderse.
Nada se escribe para una sola cuenta
Si algo se puede escribir como módulo o como paso de un proceso, se escribe así. Lo específico de una empresa vive en su configuración y en sus datos.
Cada implementación enseña algo
Una regla que faltaba, un caso que el verificador no cubría, un conector nuevo. Esa enseñanza entra al sistema entero, no a esa cuenta.
Las mejoras las reciben todos
Lo que se desarrolla trabajando con un cliente queda disponible para el resto, incluido en el abono.
Cómo lo pensamos
El criterio
no se automatiza.
Los agentes se encargan de lo que pide versatilidad, contacto humano y razonamiento completo: entender lo que alguien escribe en lenguaje suelto, decidir qué herramienta corresponde, redactar una respuesta. La parte determinista del sistema calcula, ejecuta, guarda y valida: precios, saldos, disponibilidad, reglas comerciales. Cada cosa en su dominio.
No todo lleva inteligencia artificial, y esa es una decisión de diseño. Un cálculo de saldo o una regla de crédito se resuelven con software que ejecuta siempre igual y se puede probar. Una solución puede no tener una sola línea de IA y ser exactamente lo que la empresa necesitaba.
El trabajo humano está en diseñar cada proceso con precisión: definir el contexto, escribir las reglas, establecer las validaciones, y después probarlo y corregirlo hasta que el resultado sea de nivel profesional. Los agentes lo ejecutan con consistencia y a cualquier hora. Las excepciones, que es donde el criterio vale, las resuelve una persona.
Contanos qué proceso te está trabando.
Nos contás cómo funciona hoy y te decimos qué parte se puede automatizar y cuál conviene dejar como está.